jueves, 23 de agosto de 2012

Si te sientes así en tu iglesia debes cambiar de lugar ya mismo. Oxigénate…



Te escondes bajo un disfraz irreal para que nadie te vea, te ocultas entre la multitud no quieres que nadie sepa de ti, te quieres olvidar de todo y disimulas tu tormento detrás del velo de la sonrisa forzada, dejas entrever que no eres feliz pero sin que nadie lo sepa, encubres el error de vivir una vida que no deseas y sin darte cuenta te encuentras atrapado en un mundo que no es el tuyo, silencias tu sentimientos con palabras que no sientes, expresiones que no piensas, muestras tu opinión sin interés encubierto omites cosas que en verdad no toleras.

Y a veces te preguntas ¿porque tengo que vivir a sin, siempre reprimiendo lo que pienso, opino o siento porque este mundo es tan irracional con los que no comparten el mismo universo?

Pero te sientes forzado a vivirlo sin apenas un respiro de felicidad, ni un ápice de serenidad sin poder descubrir como eres en realidad.

Lo que deseas hacer y no haces lo que quieres decir y callas, lo que anhelas y no logras.

Hasta que encuentras a alguien como tu, entonces el universo de tus inquietudes se llena de calma, se serena el alma, empiezas a vivir una vida plena, la misma que tú ambicionabas y que solo no lograbas entiendes que hay mas personas como tu que ya no estas solo, empiezas a comprender y se debilita el disimular de ser extraño, te despojas de ese disfraz en el que te encontrabas atrapado, te quitas la mascara de la infelicidad y de nuevo eres tu.