domingo, 4 de julio de 2010

Hoy Pablo no está: los rapaces y perversos han entrado.


Como Pablo, en Hechos 20, va camino a Jerusalén, se detiene en Efeso. Allí convoca a los líderes de la iglesia para una reunión especial. Solemnemente, les dice a aquellos creyentes efesios: “Y ahora, yo sé que ninguno de vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro” (Hechos 20:25).
Pablo, entonces, entrega su último mensaje a los efesios. En esencia les dice: “He estado con ustedes antes y conocen todo lo que he hecho. Les he servido con humildad y lagrimas. He predicado en vuestra iglesia, como asimismo casa por casa. Todo lo he cumplido bajo las más grandes tribulaciones y persecuciones. Pero, nada he guardado de vosotros.”

Entonces, con lágrimas, les da esta sobria advertencia: “… por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno” (Hechos 20:31).

¿Qué es lo que Pablo veía venir? ¿Qué le afligió tanto, que pasó tres años gimiendo por la iglesia? ¿Acerca de qué tragedia venidera les había advertido tantas veces, tanto pública como privadamente, ya en la iglesia, ya en sus hogares? ¿Qué asunto pudo sacudir tan profundamente a este hombre piadoso y de oración.

La preocupación de Pablo no era una explosión de lujuria, adulterio, divorcio o borrachera. Sus advertencias no eran acerca de persecuciones o restricciones venideras, ya sea de parte de la sociedad o del gobierno. No les amonestó sobre alguna explosión de depravación u homosexualidad en el púlpito, o alguna decadencia moral, desempleo, pobreza, terrorismo, guerras.

En pocas palabras, las advertencias de Pablo no fueron sobre el caos que ocurre fuera de la iglesia. No. A Pablo le preocupaba lo que veía venir al interior de la casa de Dios. Así, amonestó a los efesios acerca del ministerio. De los pastores, en particular. Su visión era clara: los falsos maestros aumentarían y causarían destrucción.

En este mensaje final, la mente de Pablo no estaba en el crecimiento de la iglesia, en los problemas personales de los pastores o en las circunstancias difíciles y tentaciones que padecen los creyentes. No. El clamor profundo del corazón de Pablo era: “Ustedes obispos, ustedes pastores, pongan atención. Miren por ustedes y por su gente”.

“El Espíritu Santo os ha puesto por obispos para apacentar la iglesia del Señor” (20:28). En otras palabras: “Ustedes sobreveedores, ustedes obispos, ustedes líderes: alimenten sus ovejas, prepárenlas. Susténtenlas con la pura Palabra de Dios, sálvenlas de los lobos rapaces e impostores que atacarán las ovejas débiles.”

“Porque yo sé que después de mi partida entrarán lobos en medio de vosotros que no perdonarán al rebaño. Y de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para arrastrar tras sí discípulos. Por tanto, velad…” (20:29-31).

Pablo les remarcó: “Ahora mismo, ustedes son una iglesia bendecida. Son un pueblo fiel, un poderoso cuerpo de creyentes. Tienen un fundamento sólido.” Más tarde Cristo diría lo mismo acerca de los efesios en el libro de Apocalipsis: “Yo conozco tus obras, tu arduo trabajo y tu perseverancia, y que no puedes soportar a los malos, has probado a los que se dicen ser apóstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos.” (2:2).

Sin embargo, según Pablo, “Tan bendecidos como son, su iglesia no será escatimada, a menos que presten atención a mis advertencias. Van a ver levantarse un ministerio impío y perverso que hará comercio o mercancía del rebaño.” Cristo dio a los efesios la misma advertencia en Apocalipsis 2: “Dejaste tu primer amor. Arrepiéntete o quitaré tu candelero, tu testimonio brillante ante el mundo.”

¿Cómo perdieron su primer amor estos creyentes efesios? ¿Cómo empieza a morir cualquier iglesia? Queda claro que sus pastores y líderes no estaban protegiendo a las ovejas, que no fueron cuidadosos. Así, los lobos rapaces tuvieron acceso al rebaño, entraron y devoraron a las ovejas sin dejar una.

En resumen, un evangelio pervertido infiltró la iglesia y fue enseñado el error. En poco tiempo, creyentes de corazón puro se descarriaron por tan horrible decepción. Esta iglesia fiel había sido cuidadosa, por años, en juzgar lo que era el evangelio y lo que era de la carne. Pero ahora estos mismos creyentes estaban siendo encauzados en un evangelio fácil que ni aún tocaba la carne. Y fueron apartados de Cristo.

1 comentario:

Danilo Fernandes dijo...

Ola Diego!

Graça e Paz!

Vim conhecer seu espaço digital. Bom posts! A internet é um espaço precioso onde podemos falar de Jesus e discutir diferentes pontos de vista!

Aproveitando, faço uma apresentação do meu blog:

Genizah é um blog cristão diferente. Hilário e divertido, mas que não dispensa a seriedade na defesa do Evangelho. Uma mistura bem balanceada de humor, denuncia e artigos devocionais. No Genizah, você fica sabendo da última novidade do absurdário "gospel", mas também não falta material para inspiração e ótimas mensagens dos melhores pregadores. Genizah é um blog não denominacional apologético, com um time é formado por escritores, pastores, humoristas e chargistas cristãos.

Aguardo sua visita. Vamos nos seguir!

Abraços em Cristo e Paz!

Danilo Fernandes

http://www.genizahvirtual.com/