viernes, 3 de febrero de 2012

¿Somos nosotros el Pueblo Elegido?

El pensamiento de un verdadero seguidor de Jesús, el ser elegido lleva, no a la arrogancia, sino a la humildad. Si hubiera un rey humano que nos eligiera para ser su pueblo especial, entonces la presunción de arrogancia por nuestra parte sería correcta nos haríamos elitistas. Cuando un poder mortal muestra favoritismo hacia un sujeto, ese sujeto se vuelve, como resultado cuanto más próxima estás al rey, más importante eres, y cuanto más importante eres, más alto es el respeto que sientes que mereces.


Pero somos elegidos por el Altísimo cuando somos cumplidores de los mandatos dados por el mismo Jesús. Y cuanto más cerca estás del Altísimo, más sientes tu insignificancia. Mientras que ser compadre de un líder humano infla tu ego, una relación con el Eterno hace explotar tu burbuja de egoísmo. Pues El es un ser infinito, y todas las ilusiones de auto importancia caen cuando estás de pie ante el infinito. Estar cerca del Creador demanda esfuerzo y auto mejoramiento, no engreimiento.

Esta es la idea de Pueblo Elegido una nación de individuos a los que se les ha dado la oportunidad de sentir la proximidad del Altísimo, oír Su verdad y transmitir este mensaje al mundo. Todos están de acuerdo que fueron los judíos los que introdujeron al mundo al monoteísmo y un sistema ético y moral que ha diseñado la forma moderna de vida, pero si no reconocen a Jesús como salvador todo será en vano.

Decir que es egocentrismo el pensar que somos especiales es absurdo, por una simple razón: cualquier persona, grupo étnico, nacionalidad, puede convertirse al Evangelio y ser elegido. La elección del seguidor de Jesús no es genética, es un estado del alma. Quienquiera desee asumirla es bienvenido mientras estén preparados a que su burbuja reviente.

Por lo tanto la persona arrogante no actúa como elegida.