lunes, 7 de febrero de 2011

Mira al Altísimo, Mira la infinita belleza que El es.



El Altísimo en ocasiones a sido mal representado por los hombres que lo desconocen, hombres que presentaron a un dios distante y enojado Juan 8.41-44, El esta con tigo y no contra ti 1 Juan 4.16, Entrego todo lo que amaba para ganar tu amor… Romanos 8.31-32

Solo vamos hablar de El. Hoy quisiera que navegásemos en la historia de la humanidad, y nos parecemos a recordar al inigualable, el único Dios, que un día se dio por nosotros.

Le estoy hablando de alguien que se atrevió a tocar a los leprosos. Y no le importo sanarle ni aun en el día de reposo.

Que hacia a los mudos hablar, y en cambio a los fariseos sabiamente hacia callar.

Predicaba con grande autoridad, en su mensaje publicaba paz, amor y libertad.

Un ser lleno de sabiduría, era joven pero parecía un anciano de días.

Su palabra atraviesa el corazón como si fuese una espada, te descubre la intención y hasta te desnuda el alma.

Les hablo del rey de reyes, del señor de señores, su sangre libera a los pecadores, es humilde y manso igual que un cordero, mas puro que el agua y mas tierno que un beso.

El mismo Dios que se a echo hombre, siendo rico se izo pobre, se humillo a si mismo y a la muerte fue por amor a nosotros.

Lo que sus manos toca lo restaura. Lo vemos con la mujer encorvada, y con muchos de los que aquí estamos.

Es un dios tan cercano, que quien lo quiere encontrar solo tiene que buscarlo donde hay necesidad.

En el Monte dio tan gran sermón, que muchos de los que allí estaban tuvieron que apretarse el pecho porque se les salía el corazón.

Se atrevió a decirle a Nicodemo, que para llegar al padre tenia que nacer de nuevo.

Tan cercano que por su amigo lloro, y tan divino que la muerte a su mando obedeció, tan solo con una palabra Lázaro resucito.