viernes, 18 de marzo de 2011

"SI ALGUIEN TIENE SED, VENGA A MÍ Y BEBA"

“Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”
(Juan 7:37);

Durante muchos años consideré estas palabras de Jesús como poco menos que vacías y sin sentido. Por más que acudí a la iglesia en su búsqueda, buscando saciar mi sed de conocerlo, jamás pude lograrlo. Al contrario, la decepción creció como una enorme montaña que me convirtió en un ateo que detestó hasta el sólo escuchar nombrarlo.


Esto es lo que han logrado hacer los líderes religiosos de la cristiandad. Que las personas que sienten sed de conocer a Cristo nunca puedan beber de esa fuente.

¿La razón…? Porque ninguno de esos líderes, de ninguna iglesia, denominación, o como quieran llamar a esos almacenes de personas perdidas, pocos de esos líderes –repito- pocos representa realmente a Dios, ni mucho menos enseña el camino hacia él.

Y es por esta razón que las palabras de Cristo en Mateo 11:28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”, no encuentran el resultado que esperamos.

Aunque quieran negarse a ello, las personas que asisten a sus denominaciones no hallan realidad en esta promesa:

“Al que viene a mí, no le echo fuera..” (Juan 6:37)

La situación puede resumirse así: Una persona, buscando alivio para sus problemas o situación interior, cree que asistiendo a un culto o denominación encontrará ese descanso que promete Jesús. Pero pronto se encuentra con que la realidad es otra. A pesar de que acude durante meses o años a su iglesia, dos, tres y seis veces en la semana, el refrigerio para su alma sólo lo alcanza momentáneamente, mientras escucha alguna de esas canciones “cristianas”, o durante la predicación o la oración del pastor o líder.

Pero cuando sale de su iglesia, esta persona se estrella frontalmente contra su realidad. No siente ese descanso ni ese refrigerio prometido por Jesús. Así que espera con ansia la siguiente reunión… Y así se le va la vida, sin conocer ese descanso que Jesús promete a quienes lo buscan.

La explicación que le dan sus pastores ante esto, es: “debes tener un pecado oculto..”, “te falta fe”, “te falta compromiso con el Señor”, y muchas más tonterías que sumen profundamente en la desesperanza a quienes no encuentran alivio.

Otras personas prefieren callar sus dudas para evitar ser señaladas como “faltas de espiritualidad”, “faltas de fe” y otras cosas. Ayunan, oran, castigan su cuerpo, mortifican su carne, claman y lloran escuchando esos falsos cantantes “cristianos”, que no son más que mercaderes de emociones que se enriquecen fabulosamente gracias a la ignorancia de los que creen.

Así que las personas van a sus iglesias y cuando regresan a sus casas vuelven a sentir esa sed de Dios. No han sido saciados. No encuentran lo que han ido a buscar.


Pero, se preguntarán algunos… ¿entonces la siguiente promesa de Jesús es falsa..?

Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente que salte para vida eterna. (Juan 4:14)

Si esto es cierto –que lo es, claro que sí- ¿por qué las personas siguen con sed…?

Obviamente, porque han estado bebiendo de una fuente que no es Cristo.

No hay que hacer nada complicado… No hay que tomar seminarios costosos en institutos bíblicos “cristianos”, no hay que ser amigo cercano del pastor, no hay que pagar grandes cantidades de dinero –ni pocas- para acercarnos a la salvación de Cristo.

Jesús compara el acto de la Salvación con el sencillo acto de beber agua. Tan simple como eso: ir a la fuente y beber…. Nada más.


Esta promesa, “nunca tendrá sed”, está respaldada con la invitación del mismo Jesús: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Juan 7:37); “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente..” (Apocalipsis 22:17)

Fíjense que allí no nos está diciendo que hay que realizar complicados ritos, o dar dinero para comprar el milagro. Nos dice que simplemente hay que tomar de esa agua, que es gratuita. Hay que tomarla directamente, sin intermediarios. Es Cristo, personalmente, quien provee de esa agua que cada uno de nosotros debe beber personalmente.

Jesús invita a que vayamos a Él, de manera directa:

Pero en el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso de pie y alzó la voz diciendo: -Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su interior. Esto dijo acerca del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él, pues todavía no había sido dado el Espíritu, porque Jesús aún no había sido glorificado. (Juan 7:37-39)

Precisamente, como ya lo habrán notado, ese acto de beber tiene estrecha relación con la acción del Espíritu Santo en cada uno de los verdaderos discípulos de Cristo. Lo primero es sentir sed, lo segundo es ir a Cristo y beber, y lo tercero es cuando el Espíritu Santo entra y produce un torrente de agua viva en el interior de quien acepta a Cristo y lo recibe de manera activa, “bebiendo” de él. La persona que siente sed será llenada hasta saciarse y se convertirá ella misma en un canal de ríos de agua viva.

¡Tan diferente a la experiencia de quienes asisten a sus denominaciones….!

En la práctica, muchos no están listos para beber directamente de la fuente. Así que acuden a alguna denominación para recibir el agua adulterada de los líderes religiosos, quienes suplantan a Cristo y mienten asegurando a sus seguidores que ellos han sido escogidos por el Señor para pastorear el rebaño. ¡Qué mentira tan grande…!

Las personas que acuden a estas iglesias, en realidad no quieren escuchar a Cristo, sino obtener un alivio momentáneo que les calmen los sentimientos de culpa o, tal vez, es posible que les parezca mucho más fácil obedecer lo que les diga su líder humano, que esforzarse por escuchar la voz del único Pastor: Cristo.

Muchas otras personas intuyen que algo no funciona bien en sus iglesias… Perciben que allí no está Dios… pero acallan su consciencia porque verían heridos sus egos si aceptan otra información diferente a la que han seguido durante años. Otras más se quedan en sus denominaciones porque son sobornadas con posiciones de poder. Encuentran lo que realmente han ido a buscar: la vanagloria del mundo.

Pero un mínimo número, que realmente siente sed de Cristo y no encuentran en esos lugares refrigerio para sus vidas, viven en una constante lucha interior.

Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. (2Ti 3:13)

Según la Carta a Timoteo, los engañados son descritos como “malos hombres”, en la misma categoría de los engañadores. Nadie tendrá excusa de que no se le haya presentado la verdad para que pudiera tomar una decisión.

Las buenas noticias son que quienes realmente buscan a Dios, podrán hallarlo:

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. (Hebreos 11:6)

La labor de los discípulos de Cristo de quienes ya lo han encontrado- no es convertir a las personas en sus seguidores personales… Su misión es llevar a las personas a Cristo, no hacia sí mismos. Su misión es enseñarles a que obedezcan a Cristo, no a hombre alguno.

Su trabajo el que nos dejó Cristo es llevar a las personas hacia esa fuente inagotable, gratuita y perfecta que es Cristo. Y llevarlos a Cristo no significa que estén en sujeción de uno… sino que llevarlos a Cristo es conducirlos hasta él de modo que sea Jesús, directamente y sin intermediarios, quien guíe a cada persona que le busque. Este es un proceso que, como lo mencionan claramente las Escrituras, dura tan sólo unas horas…. Jamás dura días, y mucho menos años.

Es tan sencillo y, al mismo tiempo, tan difícil… Pero esa dificultad solamente depende del nivel de nuestra testarudez.

Así que a la pregunta a “Se puede tener espiritualidad, contacto con Dios, sin una religión..?

La respuesta es un definitivo y rotundo: Sí. Es la única manera…