viernes, 13 de mayo de 2011

Escucha y lee atentamente la traducción, algo tremendo.


Jabes invocó al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si en verdad me bendijeras, ensancharas mi territorio, y tu mano estuviera conmigo y me guardaras del mal para que no me causara dolor! Y Dios le concedió lo que pidió. (1 Crónicas 4:10)