viernes, 20 de mayo de 2011

Un llamado a la angustia.


 Por favor no ofenderse pues no es el propósito de mis palabras. Pero el pueblo languidece, sucumbe ante el pecado, el enemigo se cuela en las iglesias, arrastra ovejas y ministerios, cada día hay menos apego a su presencia y al cumplimiento de su palabra.

Los cantores solo viven entreteniendo al pueblo con un millón de coros, los predicadores se pulen los mensajes sin ningún compromiso para que se aplique, cada día hay mas sensualidad, murmuración, vanidad, contiendas, rivalidad y ceguera en las congregaciones, y nosotros discutiendo de teología haber quien sabe mas que otro, creedme que ese evangelio no lo encuentro en esa Biblia de la que tanto nos gusta discutir,¿no es mas bien que debiéramos contristarnos ante este panorama espiritual tan dramático?¿o es que esta indolencia testifica contra cada uno de nosotros? porque alguna responsabilidad tendremos ¿no?

Necesitamos arrepentirnos y preguntarnos donde nos perdimos, cuando dejo de importarnos que opinión y posición tenga el dueño de la obra sobre todo esto. Creo que nuestro gran sumo sacerdote no se convirtió en cordero pascual para esto. Queridos hermanos ¿que cántico, mensaje, se le puede predicar a este pueblo sino el volvámosno en pos de Jehová? Si Moisés estuviera entre nosotros ya nos hubiese vestido de luto a todos para decirle al SEÑOR; no mandes ningún ángel que no nos movemos si tu no vienes con nosotros, si David estuviera ya hubiese parado todo viendo como los uza mueren por falta del temor de DIOS, si estuviera Pablo ya nos hubiera resistido cara a cara, y si estuviera Cristo con el ato de cuerda abría establecido el verdadero orden echando a los profanos, que casualidad echan a los profanos del templo, y los cojos son sanados y los niños alaban al Señor. Mínimo esto es para contristarse. Un abrazo no soy vuestro enemigo, soy el que apercibe del peligro, el que avisa. Esa es la teología que necesitamos no la de los areópagos.


Publicado por; Manuel Gorreta Cortes.